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martes, 10 de noviembre de 2009

El Bernabéu se avergüenza
El Bernabéu despidió al Real Madrid con una pitada monumental tras comtemplar como los de Pellegrini apenas podían ganar al Alcorcón con un solitario gol de Van der Vaart (1-0) en el 81'. Los blancos fueron un equipo sin alma y en ningún momento dieron sensación de poder remontar el 4-0 de la ida.

El Real Madrid debería devolver el dinero de las entradas a los aficionados que acudieron al Bernabéu confiados en la remontada de su equipo ante el Alcorcón. No se puede engañar a la gente, que terminó harta de su equipo y de su entrenador. Por primera vez, Florentino Pérez escuchó con nitidez el "Pellegrini dimisión" desde su asiento en el palco. La escena recordó a la de un emperador esperando a bajar el dedo mientras el pueblo le pedía que rodase la cabeza del chileno.

El Ingeniero tiene cada vez menos ideas de lo que tiene que hacer con su equipo. Dejó fuera al castigado Guti, a Xabi Alonso, a Ramos sin estar sancionado y a Benzema, cuatro jugadores más capacitados que otros de sus compañeros para una remontada imposible. En el banquillo se quedó Marcelo, uno de los mejores ante el Atlético, y su lugar en el once fue para Gago junto a Diarra en el mediocentro, con Arbeloa en la izquierda y Lass en la derecha. Mal estuvieron todos, pero el argentino fue el peor de todos. Alguien debería replantearse su futuro en el club.

Sin gol tempranero
Pellegrini tocó lo que funcionaba y lo terminó de estropear todo. Arriba jugaron Van Nistelrooy y Raúl, pan comido para Borja Gómez e Íñigo López. Tampoco hicieron nada para cambiar el destino de la eliminatoria ni Higuaín ni Kaká, espesos como pocas veces. Quería el Madrid intimidar al Alcorcón con un gol en los primeros minutos pero desperdició su ocasión en las botas de Van Nistelrooy, que se topó con Juanma a los cinco minutos en el mano a mano. Si esa pelota hubiese entrado, quizá el partido hubiese otro. Especular con eso es perder el tiempo. La realidad fue que los blancos se mostraron impotentes para crear ocasiones de peligro ante un rival de Segunda B que salió a jugar sin complejos. Que le cuenten lo del miedo escénico a otros.

El Real Madrid fue un auténtico desastre, con pases erroneos en cada jugada, sin velocidad ni intesidad en sus ataques. Pasados los nervios iniciales, el Alcorcón se lo fue creyendo y el público empezó a impacientarse. Nada de nada antes del descanso, poco más en la reanudación. Salió Van der Vaart por Diarra y el cambio descubrió un nuevo error de Pellegrini, que alineó juntos a los dos peores mediocentros del equipo. Con el guión torcido, la suerte tampoco acompañó al Madrid. En el 50', Kaká la pegó cruzada y Van Nistelrooy puso el pie en el área pequeña. El balón se marchó al larguero, igual que un remate posterior por Van der Vaart, anulado por mano previa en el control.
Marca.com

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