Iba caminando despacio, con una sonrisa radiante y la mirada como perdida por la emoción del momento. Buscaba a David Stern, que le esperaba en el centro de la cancha del Staples Center junto a Jeannie Buss (la hija del dueño y la mujer de Phil Jackson, por más señas). El comisionado le dio la mano con su sonrisa de político y después el anillo, eso que había ganado en el mes de junio, antes de los fastos de Polonia, y que significaba tantas cosas, se hizo realidad para Pau Gasol. Lo podía tocar.
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